jueves, 14 de julio de 2011

Eloy Moreno: Mi novela es una historia del día a día

ENTREVISTA

Eloy Moreno: Mi novela es una historia del día a día

Son las cinco de la tarde, Eloy Moreno me espera en la puerta de la cafetería de la librería Argot. Hace mucho calor, pero me recibe con una sonrisa en los labios. Buscamos una mesa y charlamos despreocupadamente, como si nos conociéramos de toda la vida. El autor de ‘El bolígrafo de gel verde’ me da confianza y, casi al instante, se crea a nuestro alrededor una empatía que facilita el trabajo. Mientras Eloy Moreno se toma una manzanilla empieza nuestro juego de preguntas y respuestas. Estoy sentada frente a un joven risueño que cuenta con alegría los detalles de su aventura literaria. Percibo un temblor emocionado en su voz cuando me dice que su novela ya va por la décima edición y que muy pronto recibirá la traducción de su obra al catalán. Porque Eloy Moreno ha pasado de ser un desconocido a ser un novelista de éxito. Antes iba solo a todas partes con el libro y la ilusión debajo del brazo, ahora cuenta con el apoyo de la editorial Espasa. Tiene 35 años, es informático, vive en un pueblo de Castellón y habla con orgullo de su hija. Además de escribir, en el tiempo libre le gusta hacer deporte, suele correr o dar un paseo en bicicleta. “También colecciono pitufos de goma”, comenta entre risas.

Maria Sentandreu / 14 julio 2011

Elegiste la autoedición para empezar, ¿cómo fue ese inicio?

Cuando acabé de escribir la novela, en el 2009, pensé que si la enviaba a las editoriales a lo mejor no le hacían caso o tal vez se quedaría perdida en un cajón. Entonces decidí hacerlo yo mismo. Me busqué una imprenta, me hice autónomo para poder facturar, la maqueté y empecé a imprimir ejemplares. Cuando ya la tenía en casa me iba a las librerías e intentaba venderla.

¿Qué dificultades tuviste al principio?

Sobre todo la distribución. Publicar la novela fue más o menos fácil, pero distribuirla ha sido muy difícil. Porque me tocaba ir a mí a las librerías y convencer a la gente para que me dejaran tener los libros allí. Me moví por Castellón, Valencia y algunos pueblos. Después lo intenté en El Corte inglés, en Fnac o en Casa del libro, pero allí cuesta mucho porque no te conoce nadie. Lo más difícil es que el libro esté en muchos sitios.

Seguro que tienes alguna anécdota que contar... Sí, muchas (risa). Cada vez que dejaba mi novela en una librería, tenía mucho miedo a lo que yo llamo el síndrome del libro de canto, es decir, cuando la novela se queda de canto y no se ve la portada se convierte en un libro invisible. Por eso yo me ponía en la puerta de las librerías, le explicaba a la gente de qué iba e intentaba venderlo. No quería que se quedase al fondo de una estantería. Además, mucha gente no se creía que era el autor, incluso miraban la solapa para ver si la foto coincidía, les resultaba raro que el autor estuviera allí. Un día una chica vino a firmar el libro y me dijo que era el quinto que compraba para regalar. Cosas muy bonitas.

¿La autoedición te permite acercarte más a cada lector?

Claro, creo que sí. Tienes un contacto directo, si estás en la librería puedes hablar con cada persona que compra el libro. Creo que ese contacto no es posible de otra forma.

¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te llamaron de la editorial Espasa?

No me lo creía, lo primero que pensé fue que era una broma de algún compañero de trabajo. Después vi que era verdad y me quedé callado, porque no sabía qué decir. Me llamaron por la mañana al trabajo y quedamos que les llamaría por la tarde. Después pensé que por fin alguien se interesaba por la novela y me sorprendió que fuera una editorial tan grande como Espasa. Más adelante fui a Madrid, hablamos del tema y la verdad es que se han portado genial conmigo.

¿Qué ha cambiado desde entonces?

Mi libro ahora está en toda España, en cualquier librería, en cualquier centro comercial. Espasa tiene una gran distribución y eso es imposible que lo haga uno solo, eso ha sido lo más importante para mí. También la gira que he hecho con ellos de ciudad en ciudad, salir en las radios, las televisiones, los periódicos. Esa potencia te la da una editorial grande.

‘El bolígrafo de gel verde’ habla sobre historias cotidianas. Pero ¿qué hay de Eloy moreno en esta novela?

No es autobiográfica, el personaje y yo no nos parecemos en casi nada. De hecho, es un personaje muy parado y cobarde que a veces no se atreve a hacer las cosas. En mi caso, para sacar la novela adelante, tuve que moverme mucho. Es una historia muy del día a día, de gente muy normal y cualquiera puede sentirse identificado. Aunque los lugares que aparecen son sitios que conozco: un pueblo de La Mancha en el que he estado, una ruta por la montaña que también he vivido. Las situaciones sí que tienen algo de autobiográfico, pero el personaje no.

Elige una sola palabra para definir tu novela.

Buf... es muy difícil. Tal vez... cotidiana. Me gusta definirla como una historia del día a día.

¿El tiempo es un protagonista más de la narración?

Sí, sí, es muy importante. Además, la novela entera habla sobre el tiempo. Al personaje le falta tiempo para hacer cosas, pero muchas veces el tiempo tienes que encontrarlo y no perderlo en otras cosas que no son importantes. El tiempo es otro personaje más.

¿Qué es el tiempo para ti?

Es algo que depende mucho de la persona que lo utiliza. Una hora son 60 minutos para todos, pero la forma de aprovecharlo es muy distinta a veces de una persona a otra. Para mí el tiempo es algo que, aunque sea muy objetivo, cada persona lo aprovecha de una manera distinta.

Eres informático, ¿cómo ves el futuro del libro? ¿Las nuevas tecnologías generarán cambios?

Creo que a la larga se va a imponer el libro electrónico, igual que pasó con la fotografía digital y la música en mp3. Será un cambio muy lento porque aún hay mucha gente que prefiere el libro físico en papel. El e-book tiene ventajas, a veces no tenemos bastante espacio para almacenar tanto libro y cuando te vas de viaje sólo tienes que coger el lector. El libro electrónico es el futuro, pero hay que hacer algo con las descargas ilegales, las editoriales tendrán que bajar los precios, un e-book debería costar 5 o 6 euros, es un precio razonable. Tampoco soy ningún gurú y no sé lo que puede pasar, pero cada vez la gente lee más libros electrónicos.

¿Crees que las redes sociales son imprescindibles para promocionar a los escritores noveles?

En mi caso sí. Hace diez años hubiese sido imposible que pasase lo que ha pasado con mi novela. Porque empecé estando en la puerta de las librerías pero la promoción ha sido en Internet, sobre todo a través de Facebook. Descubrí que el boca-oreja en Internet es mucho más rápido, hoy en día es imprescindible.

-Una película: Amelie y Big fish

-Un libro: El niño 44 y El Quijote

-Un autor: Juan José Millás

-Una canción: cualquiera de Pearl Jam

-Tu color favorito: el violeta

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